¿Por qué te abates, alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues he de alabarle otra vez. ¡El es la salvación de mi ser, y mi Dios!
Todo el día el corazón vuelto al Señor.
El Espíritu Santo tiene que controlar mis pensamientos, por eso la palabra del, Señor dice tu da paz estable a aquel cuyo pensamiento en ti persevera porque en ti confío
Es una lucha entre la carne y el Espíritu
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